Son numerosos los castillos y recintos fortificados de la provincia; merecen mención los de: Albarracín (parte musulmana), Mosqueruela (s. XIV), Iglesuela del Cid (portal de S. Pablo, s. XIV), y Cantavieja (s. XIII?), además de los castillos de Blancas (s. XIII; torre posterior), Mora de Rubielos (comenzado en 1198; galería de finas columnillas, sobre piso bajo de grandes arcos apuntados; patio y capilla de los s. XIV-XV), Alba (1357, muy arruinado), Belloca (1300), Valderrobles (comenzado en 1390) y Albalate del Arzobispo, de igual fecha que el anterior, ambos dentro de un gran recinto que rodea el palacio, de dos plantas; la baja con saeteras, la alta de finas tracerías en las ventanas y techo de madera sobre arcos. El castillo más importante es el de Alcañiz, con aspecto de gran palacio aragonés (s. XVIII), galería de ladrillo en alto y torres angulares. Al fondo, tras de puerta románica, hay un pequeño patio de arcos apuntados; sigue la torre, que tiene salas con techo de madera y ventanas con maineles; las pinturas presentan muy variada temática: la rueda de la fortuna, con un rey sentado al centro y cuatro en derredor; un trovador en un árbol, el zorro y el gallo, gremios y oficios; dos castillos sobre el mar; tres damas despidiendo a un jinete que parte; ejércitos cristianos y moros; paisaje de palmeras; campamentos, etcétera; quizá sea todo ello recuerdo de la conquista de Valencia, que partió de aquí. La torre se remata en ladrillo. Su piso inferior, cubierto con crucería primitiva, da paso a la capilla. La puerta es románica, y la iglesia tiene bóveda de cañón apuntado sobre arcos fajones, de finales del s. XII (pinturas muy borrosas; Anunciación, Huida a Egipto, etc.; tanto éstas como las anteriores son de los s. XIII al XIV).
Abundan en la provincia los porches de arcos apuntados o circulares (excepcional el de Valderrobles, bajo el ayuntamiento herreriano). A pesar de los destrozos de la Guerra de 1936-39 son muchas las casonas y los municipios suntuosos. En Molinos, la casa del Moro tiene ventana con mainel y arquillos angrelados; en lo monumental, luce Alcañiz la bella Lonja, de tres arcos lobulados; encima, galería de arquillos sobre columnas, y elayuntamiento contiguo (clasicista, s. XVI), bien decorado, cubierto por un gran alero (la fachada lateral es de ladrillo).






